Seattle siempre se ha considerado una perfecta intersección entre la cultura, la diversión y la extravagancia y prueba de ello es que es actualmente la mayor de las referencias artísticas del noroeste de los EE UU, tanto por su ADN musical (Nirvana, Pearl Jam), como por sus exposiciones, arte urbano y museos de más variada temática: indios americanos (Seattle Art Museum) asiática (Wing Luke Asian Museum) o europea (Nordic Heritage Musuem), así como africana (Northewest African American Museum), un melting pot único en la costa Este que ayudará a entender mejor la imagen de ciudad que Seattle proyecta al mundo.

Pike Place Market es un lugar abierto para todo el público en que se juntan artesanos, comerciantes y productores locales.
La ciudad está muy viva y dispone de unos grandes estándares de calidad que se muestran en su estilo de vida y también en su respeto por el medio ambiente.
La Green Seattle Partnership (Asociación por Seattle Verde) es una colaboración entre la ciudad de Seattle, Forterra, grupos comunitarios sin ánimo de lucro, empresas, escuelas y un amplio número de voluntarios que trabajan juntos para restituir y mantener activos los parques arbolados de la ciudad.
De hecho, Forterra se destaca por su compromiso medioambiental que más allá de la conservación de bosques y espacios verdes urbanos, también reconoce la necesidad de salvaguardar la tierra, no como pieza de museo, sino como elemento útil en cada una de las funciones que puede tener el suelo: tierras salvajes, tierras de trabajo o simplemente espacios abiertos para la salud y el bienestar de toda la comunidad.
Aparte de en Seattle, que es donde tiene su sede, Forterra está presente en todo el Estado de Washington siendo ahí líder en la concienciación y la preservación de la naturaleza, destacando también su divulgación en Ellensburg y Tacoma.
El Green Seattle Partnership busca, con todo, dejar un legado natural para las futuras generaciones y, a corto plazo, conservar los bosques urbanos ya que mejoran la calidad de vida y dan un medio ambiente más limpio y la posibilidad de poder disfrutar todo el mundo de la naturaleza al alcance de la mano.
Los parques ayudan a limpiar el aire urbano de una manera muy sencilla. Todos los árboles pueden capturar dióxido de carbono y así ayudan a quitar hollín y otras sustancias contaminantes, destacando el papel de las coníferas originarias de Seattle que crecen todo el año y que de media capturan más de 13 toneladas de dióxido de carbono por acre arbolado.
A un nivel mental, además el ciudadano que tiene cerca árboles puede ver reducido su estrés, aumentada su creatividad y memoria y se ha demostrado que pasar el tiempo cerca de la naturaleza desemboca en un aumento de la capacidad de empatía haciéndonos más generosos y disminuyendo la agresión. Toda un arma verde al alcance de cualquier ciudad que Seattle ha sabido aprovechar muy bien.
El Estado de Washington dispone de grandes espacios abiertos entre ciudades y sus zonas metropolitanas tienen grandes parques que para muchos residentes sin medios (incluyendo el tiempo) son su principal contacto con la naturaleza, pero para ello se necesita la colaboración de agentes sociales, públicos y privados para su correcta protección.
Este colorido verde no pasa desapercibido con respecto al resto del país, que ve a Seattle como un pulmón norteamericano.
Antiguamente Seattle era conocido como la Ciudad Reina o “Queen City” aunque actualmente se la conoce como Ciudad Esmeralda como referencia a todo su número de bosques verdes en su área metropolitana. Asimismo, su eslogan durante muchas décadas fue la Ciudad de la buena voluntad (The City of Goodwill) que daría lugar en 1990 a la segunda edición en esta ciudad de los Juegos de la Buena Voluntad o de la amistad, más internacionalmente conocidos como los Goodwill Games, justo después de su inauguración en Moscú, que fue un evento multideportivo creado para buscar buenas relaciones con la desaparecida Unión Soviética en plena Guerra Fría con la participación de 54 países y el mensaje de “Uniendo lo mejor de mundo”. Gracias a los Goodwill Games Seattle no sólo dio una imagen de ciudad puente entre dos mundos justo al inicio de la era global que ahora vivimos, sino que a nivel local hubo una serie de adaptaciones urbanas únicas como fue el King County Aquatic Center o el Husky Stadium.
Aparte de las competiciones deportivas también tuvieron lugar actividades culturales bajo el paraguas del Goodwill Games Arts Festival en que hubo un intercambio de arte, espectáculo, danza y ciencia entre los hasta el momento dos bloques económicos del momento.
Este acontecimiento se puede entender gracias al aperturismo de Seattle como uno de sus principales valores.
En cuanto a lo visual, si por algo destaca Seattle es por su skyline único.
El city branding siempre se ha valido cuando pudo de monumentos o edificios destacables reconocidos internacionalmente que en el caso de Seattle ha sido y es la Aguja Espacial (Needle Space) que se utiliza en toda su iconografía urbana. Lleva coronando Seattle desde hace 50 años y mide 184 metros, y dada su ubicación fuera de los rascacielos del centro hace que suela aparecer de manera destaca en la mayoría de las instantáneas promocionales.
En plena era digital la ciudad de Seattle muestra una marca corporativa renovada. Esa ha sido la clara intención de Visit Seattle que nos presenta un estética limpia, sin mayores pretensiones, con el color verde esmeralda como emblema principal de la ciudad y con un ligero juego de letras que recuerdan a las montañas y a la arquitectura de la ciudad pero escapando de clichés comerciales que han usado otras marcas que se limitan a usar la belleza de su panorámica como logos a explotar.
Seattle es flora, es compromiso de diálogo entre culturas y es el respeto por la vida y el ciudadano. Una de las mejores ciudades para vivir en Estados Unidos y una localidad clave para el desarrollo norteamericano y a día de hoy para la buena vecindad con Canadá y el Pacífico, y por extensión, con el mundo el entero.



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